Tipos de robos y terminología coloquial







Tipos de robos y terminología coloquial (este artículo se irá actualizando con los datos que vayan saliendo)


Toperos: Para forzar las puertas o ventanas de las casas utilizan palanquetas, destornilladores y en ocasiones hasta gatos hidráulicos. Sus preferencias suelen ser los primeros y últimos pisos de los edificios para mejor protegerse ante intrusos.

El tablerista: Es el delincuente que actúa directamente sobre la puerta, practicando en ella un orificio lo suficientemente grande para introducir la mano y abrir la cerradura desde el exterior. Utiliza un taladro autónomo, martillo, sierra o berbiquí.

Espadistas: Casos menos frecuentes. Hay que buscar a los autores en el entorno próximo a los dueños de la casa. Abren las puertas utilizando llaves falsas o ganzúas.

Escaparatista: Sustrae objetos de los escaparates de las tiendas, principalmente ropa y joyería. Rompen la luna del cristal y ayudándose de un alambre enrollado en cinta aislante y con la punta en forma de gancho-tipo anzuelo- se apoderan de cuantos objetos engancha, suelen "trabajar" en horarios de cierre de los locales, especialmente a medio día.

Encalomo: Es el delincuente que se esconde en el lugar del robo antes de que cierre el establecimiento, actuando una vez que se queda solo. Suelen ir varios individuos. Es un robo un tanto en desuso y se ha venido detectando últimamente en almacenes de los grandes polígonos e iglesias.


Palquistas: Acceden a las viviendas, especialmente en casas antiguas o de pocos pisos, escalando y trepando a través de la fachada accediendo por los balcones o terrazas. Actúan de noche.

Butroneros: Suelen “trabajar” con horas por delante. Utilizan elementos contundentes para realizar boquetes de varios centímetros de diámetro junto a la puerta y cerraduras o en paredes colindantes a la vivienda.

Rififi: Se denomina así este “registro” cuando el boquete que permite la entrada a una persona se efectúa a través de terrado. Fundamentalmente “trabajan” en locales o naves comerciales de una sola planta.

Alunizaje: Método utilizado por los ladrones de tiendas consistente en embestir con un vehículo contra el escaparate de la tienda y robar la mercancía. En pocos segundos los ladrones han consumado el robo y se han dado a la fuga. Existen protecciones metálicas especiales, capaces de resistir o amortiguar el golpe contra la fachada. Una precaución eficaz y barata consiste en aparcar los vehículos propios delante del comercio, de tal forma que se dificulte el acceso del vehículo conducido por los agresores, el cual necesitará unos metros de libre recorrido para impactar con fuerza suficiente. Aunque en este caso un sistema de alarma seguramente no impedirá por sí solo el robo, nos permitirá intervenir rápidamente para minimizar los efectos del mismo.

El mazazo: Cuatro individuos llegan a la joyería o comercio elegido para robar subidos a bordo de dos motocicletas. Sin quitarse los cascos de protección, dos de ellos bajan del vehículo intimidando a los peatones o empleados que salen a la calle. Los otros dos rompen a mazazos los expositores de los objetos de más valor introduciendo las manos por el agujero para hacerse con el botín. Una vez que se han apoderado de los efectos desaparecen del lugar en las dos motos. Este tipo de robos los suelen hacer a plena luz del día y en su consumación emplean entre tres y cuatro minutos. También se denomina así el robo en el interior de vehículos en cocheras o estacionamientos rompiendo las lunas.

Los revientacabinas: Los que dominan este “registro” en la actualidad son personas procedentes de Europa del este, especializados en desvalijar las cabinas telefónicas. Atrás quedaron ya los tiempos del “fleje” o “espadilla” para forzar los cajetines telefónicos. Ahora los aparatos son más sofisticados y los delincuentes, que están perfectamente organizados, utilizan como “herramientas”, taladros autónomos con brocas profesionales y ganzúas. Abren los cajetines monedero sin estropear el teléfono. Solo los empleados de Telefónica se percatan del robo cuando van por la recaudación. Estos grupos eligen cabinas telefónicas con gran afluencia de usuarios y en puntos donde les sea fácil escapar en caso de ser detectados. Una vez perforado el cajetín de recaudación de la cabina, los delincuentes tapan el orificio con masilla del mismo color para disimularlo y poder volver posteriormente a desvalijar estas mismas cabinas sin mayor esfuerzo. A lo largo del año 2002, las pérdidas para las operadoras telefónicas, daños aparte, superan los cinco millones de euros.

Carteristas: El carterista (“sañero”) es el delincuente que sustrae la cartera a la víctima para apropiarse de los billetes, monedas o las tarjetas de crédito ("plásticos"). El lugar o lugares habituales donde ejecuta el hecho (“pasto”) es en mercadillos, acontecimientos deportivos, ferias, autobuses, siempre donde haya grandes aglomeraciones de personas.
Puede actuar solo o acompañado y existen diversas técnicas:

“El piquero”: Utiliza los dedos índice y medio protegido por un periódico o prenda de vestir (“muleta”) que oculta la operación a los presentes y que acto seguido pasa la cartera al cómplice (“pasar el burro”).
“El bolsillero”: Abre el bolso de las mujeres e introduce las manos para apoderarse de los monederos.
“El lancero": Técnica sudamericana practicada por carteristas de aquellos países que utilizan pinzas adaptadas o alambres para “levantar” la cartera. En desuso ha caído la tradicional forma utilizada por los viejos carteristas (“sirleros”) quienes valiéndose de una cuchilla de afeitar ("sirla") cortaban los forros de los bolsillos para sacar las carteras.
Descuideros: Se llaman así a los delincuentes que actúan aprovechando o provocando la distracción de las víctimas. Dentro de este tipo existen "los maleteros"
"Los maleteros": Están especializados en la sustracción de maletas, bolsas de viaje, cámaras fotográficas y cuantos efectos puedan llevar quienes se disponen a viajar. Sus lugares de actuación son las estaciones de ferrocarril, autobuses, estaciones marítimas, aeropuertos y vestíbulos de hoteles.
"Las butroneras": Son mujeres provistas de un gran mandil camuflado bajo una prenda de vestir amplia. Como en el caso anterior suelen ir varias, una de las cuales denominada “la cartujera” es la encargada de vigilar o distraer al dependiente.

Los hurtos por descuido constituyen una pesadilla para los establecimientos comerciales, quienes tratan de combatirla con el uso de numerosos sistemas de seguridad, que van desde las cámaras de TV de circuito cerrado, pasando por vigilantes de seguridad y chips y barras de código en los distintos artículos.
"Las goteras": Son mujeres, que con ocasión del ejercicio de la prostitución le sustraen al cliente lo que de valor lleva encima. Suelen actuar a veces con un cómplice y es en la calle donde tras concertar el servicio, llevan a su víctima hasta la habitación de un hostal o pensión. Allí aprovechando un momento de distracción introduce en su vaso de bebida una sustancia somnífera que le duerme, actúan con total tranquilidad. Este “registro” lleva la alternativa del denominado “Beso del amor”.
"Ratas de hotel": Se conocen así a los delincuentes que trabajan en las habitaciones de hoteles, bien cuando ha salido el ocupante o incluso, cuando éste se encuentra durmiendo. Estas modalidades, salvo casos excepcionales ya no son frecuentes en el momento actual.

Hurto mágico: Generalmente consiste en la compra de un producto de bajo coste en un establecimiento comercial que el autor pretende abonar con billetes de alto valor facial (100, 200 o 500). Una vez que el vendedor hace entrega del cambio es cuando el autor comienza a generar confusión pidiendo le devolución del billete inicialmente entregado pero sin devolver la totalidad del cambio dado por la víctima sin percatarse de ello el comerciante, bien empieza a pedir una serie de cambios de billetes generando desconcierto y dudas en el vendedor sobre la cantidad entregada y el cambio recibido, apropiándose de una cierta cantidad.

Mancha:  Los autores provocan que la víctima se manche con cualquier líquido que derraman sobre ella cuando transita por la calle, para que acto seguido otros componentes del grupo se ofrezcan a ayudarla a limpiarse, aprovechando el momento de confusión para sustraer los efectos de valor. A veces intentan localizar a la persona que ha derramado el liquido, aprovechando este momento para darse a la fuga.
Los autores suelen también aprovechar la retirada de efectivo por parte de la víctima en sucursales bancarias, observando el lugar donde guarda el dinero para posteriormente mancharle y sustraerle el efectivo y demás objetos de valor.
Las víctimas suelen ser turistas y/o personas de avanzada edad.


Cogotero:  En su mayoría las víctimas del hurto “cogotero” son personas que previamente han extraído dinero en efectivo de una sucursal bancaria, bien en un cajero automático o en persona en la propia entidad. Los autores suelen vigilar a la víctima para conocer el lugar donde guarda el dinero retirado en la sucursal.

A partir de este momento se pueden producir varias situaciones. La más rápida es el golpeo físico para conseguir el dinero y los objetos de valor. En otras ocasiones el autor provoca un choque a la salida del banco para que otro de los autores ofrezca ayuda a la víctima de forma que, en la confusión, se le sustraigan efectos y el dinero sacado de la entidad bancaria.

A veces se llega incluso a seguir a la víctima hasta su domicilio de forma que se introducen con ella en el portal (incluso a la vivienda) momento que aprovechan para apropiarse de sus pertenencias.

Pinchazo:  Cuando la víctima viaja en su vehículo, los autores le avisan que tiene una rueda pinchada aprovechando por ejemplo que se encuentra parada en un semáforo, o en cualquier otra circunstancia. Cuando sale de su vehículo para comprobarlo, los autores aprovechan para sustraerle las pertenencias del interior del vehículo.
En ocasiones los autores llegan a provocar el pinchazo real de la rueda y se ofrecen para ayudar a la víctima o indicarles donde se encuentra el taller más cercano, momento que aprovecha otro individuo para sustraer las pertenencias.

Siembra Moneda: Se produce con ocasión del reintegro de dinero por parte de la víctima en un cajero automático. En un determinado momento se acerca un hombre o mujer y deja caer con disimulo alguna pequeña cantidad de dinero para simular después que se le ha caído a la víctima, condicionándola a que esta se agache para recogerlo creyendo que es de su propiedad. En ese momento aprovechan para dar el cambiazo a la tarjeta bancaria y dejarle otra de las mismas características en su lugar.

Igualmente se pueden dar diferentes formas de actuar. En ocasiones los autores se aproximan tanto a la víctima en el momento de la operación en el cajero que llegan a observar el código PIN introducido de forma que pueden realizar posteriores reintegros. Otras, con la tarjeta realizan compras en establecimientos comerciales.

Abrazo cariñoso o hurto agradecido: Dicho método consiste en que una o varias personas se acercan a la victima/s, generalmente de avanzada edad y que llevan visible algún metal precioso u ornamento de oro (de gran valor), y de manera cariñosa comienzan a tocar a la persona, dando diferentes excusas para intentar ganarse su confianza (parecerse a algún familiar, conocerlo de otra ocasión pasada, pedirles ropa usada o vieja, limosna, incluso ofrecer sexo a cambio, etc.), y al marcharse del lugar es cuando las victimas se percatan de la sustracción.
Otro método bajo esta denominación que utilizan es en el que varias personas, generalmente un hombre y varias mujeres, estacionan el vehículo para solicitar una información sobre un centro de salud, clínica, hospital, etc, y mientras la víctima facilita las explicaciones, las mujeres aprovechan para sustraer las joyas. Este modus es utilizado por grupo de delincuentes itinerantes que se desplazan por toda la geografía española, dificultado así la persecución policial.

Sordomudo: Este modus operandi consiste en que un individuo simula ser sordomudo y con la ayuda de un cartel pidiendo ayuda económica, distrae a la victima para sustraerle el teléfono móvil o cualquier otro objeto de valor. Del mismo modo se introducen en comercios simulando hacer alguna compra dejando olvidado algún bolso en el interior del establecimiento. Una vez que el comerciante se percata de esto, sale en busca del sordomudo para devolverle el bolso, procediendo este a agradecérselo por medio de gestos, aprovechando otra persona para acceder al establecimiento y sustraer generalmente el dinero de la caja.
Bajo esta denominación también se conoce al método utilizado sobre todo en las terrazas de bares y restaurantes. El autor se aproxima con la excusa de solicitar una ayuda para una asociación de discapacitados inexistente portando una carpeta o folios que colocan sobres móviles o carteras que la víctima ha dejado a la vista. Al ser rechazados, recogen también los objetos que quedan ocultos por los papeles que ellos mismos han colocado.

Beso sueño: Consiste en aprovechar un descuido de la víctima para introducir en su consumición algún tipo de sustancia por la cual pierde la consciencia durante un espacio de tiempo variable. Durante ese intervalo, aprovechan para robarle los objetos de valor que porta o que se encuentran en su domicilio, a donde previamente, en ocasiones, se conduce previamente a la futura víctima.

Aparcamiento en Centro Comercial: Grupos organizados especializados en la comisión de hurtos en aparcamientos de grandes superficies comerciales. Mientras uno distrae a la víctima, que habitualmente está a punto de salir del aparcamiento con su coche tras guardar su compra, otro entra en el vehículo y aprovecha hacerse con objetos del interior del vehículo de la víctima, como el bolso, la compra, etc.; un tercero les espera en un automóvil para facilitar la huída. Habitualmente eligen a extranjeros porque, en la mayor parte de los casos, éstos no denuncian haber sido víctima de un delito.

Señuelo o falsos operarios: En este modus operandi los individuos lo llevan a cabo siempre con personas de avanzada edad a las que convencen de la necesidad de llevar a cabo revisiones de luz, agua, gas u otros suministros domésticos. Los autores suelen actuar en parejas, de forma que en principio entra uno en la vivienda pero poco después llamará el segundo al timbre y el sujeto inicial pedirá a la víctima que abra con la excusa de que se trata de un compañero que viene auxiliarlo en la labor de revisión de los aparatos de los que se trate. Una vez en el interior deambulan por la vivienda simulando realizar las revisiones supuestamente necesarias hasta que se apoderan de diversas joyas, dinero u otros efectos

Familiar del vecino: Uno de los autores intenta introducirse en el domicilio de la víctima con el pretexto de ser familiar cercano de uno de los vecinos, que en ese momento está ausente. Cuando la víctima le franquea el paso, con cualquier excusa posterior intenta volver a la entrada para dejar abierta la puerta de acceso a la vivienda y así dejar vía libre a su compinche para entrar y buscar objetos de valor por el domicilio. El propietario del domicilio no sospecha porque la persona que le aborda permanece siempre junto a él mientras se encuentra en su interior. Una vez consumado, una llamada facilita la excusa para abandonar el domicilio.

Estafa sucia 'o' Razzle ': Los autores utilizan un juego que consiste en un tablero con 144 agujeros, numerados del 1 al 6 aleatoriamente. Las víctimas tiran 8 bolas sobre el mostrador y en función del agujero donde caen pueden sumar o restar puntos. En caso de que el jugador llegue a una puntuación establecida como podrían ser 50 o 100 puntos consigue un premio mayor. Además, cada tirada tiene un coste que es doble en caso de caer en un agujero determinado.
De la forma que está establecido el sistema de puntos es prácticamente imposible sumar puntos pero los estafadores, en las primeras tiradas de las víctimas, hacen un recuento muy rápido y les dicen que han conseguido muchos puntos. Las víctimas que no están familiarizadas con el juego no ponen en duda el recuento ya que, además, los favorece. Cuando después de varias tiradas y de gastar dinero las víctimas ven que empiezan a no sumar puntos empiezan a comprobar por sí mismas el resultado y ven que las sumas y restas están bien hechas.
Después de apostar dinero y comprobar que nunca llegarán al premio mayor, las víctimas dejan de jugar ya que las apuestas son muy elevadas.

La llamada perdida: El procedimiento de los autores del engaño es realizar de forma automatizada una llamada “perdida” desde un número de teléfono móvil de tarificación normal a un destinatario desconocido. Cuando la víctima devuelve la llamada se le informa mediante una grabación que se le va a realizar un cargo, que ronda los 200 euros, por el envío de un paquete. El mensaje añade que para su cancelación debe llamar a un teléfono que comienza con el prefijo 807. Se trata de un número de tarificación especial que cuesta 1,20 euros el minuto. Es ahí donde los delincuentes pueden obtener beneficio con el engaño.

El timo del grifo de agua: Se presentan falsos comerciales en nuestras casas, y realizan una serie de pruebas que nos llevan a pensar que no debemos beber en absoluto el agua del grifo, si apreciamos nuestra salud. Para solucionar nuestro problema, nos ofrecen equipos de tratamiento de aguas, descalcificadores y ósmosis inversa que no sirven absolutamente para nada.






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